¡Si Dios me dijera claramente lo que debo hacer!

Dios se manifiesta habitualmente como un Dios escondido. No suele ser del todo claro porque quiere que corramos siempre el riesgo de la libertad en el discernimiento de nuestra vocación. Quiere que respondamos que sí por amor, no porque no tenemos más remedio.
Dios no se nos impone: no fuerza nuestra voluntad, ni nuestra cabeza. Dios es Amor y se esconde, por amor, respetando nuestra libertad y dándonos siempre toda la gracia necesaria para corresponder.

(tomado de Con el Papa)